Historia del Taco

Los tacos son un platillo de origen mexicano que consiste en una tortilla enrollada —generalmente de maíz, aunque en el norte de México se emplean también las de harina de trigo)— que puede contener, opcionalmente, algún aliño dentro de ella. Una tortilla enrollada sobre sí misma ya constituye un taco, y en esta forma se consume habitualmente en las mesas mexicanas como acompañamiento de sopas y otros platos de consistencia líquida o semilíquida. Sin embargo, los tacos por antonomasia contienen algún aliño dentro de la tortilla, que puede ser desde una simple espolvoreada de sal —un taco con sal1 — hasta las preparaciones más complejas como los tacos al pastor o las flautas —que son tacos fritos—. Los tacos de esta clase suelen ir acompañados de alguna salsa, y es posible también que en México se consuman tacos de salsa, es decir, tortillas embarradas con alguna de las preparaciones picantes que se ofrecen para aderezar los alimentos. El taco, como cualquier otra manifestación de cultura culinaria de México está directamente asociado a los ingredientes utilizados en cada región geográfica del país.

En la actualidad los tacos se han extendido mundialmente como un tipo de comida rápida. Sin embargo, fuera de México, los tacos que expenden las cadenas transnacionales de comida rápida —muchas de ellas con base en los Estados Unidos— corresponden a una variedad representativa de la gastronomía texana. Es cierto que estos tacos están inspirados en las costumbres culinarias de México, pero su preparación y su contenido es diferente; particularmente se distinguen por el uso de tortilla frita industrialmente, que produce una tostada en forma de U —crispy tacos— que es inusual en México.

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